Francisco Mora : aprender y memorizar moldea nuestro cerebro”

-¿Qué parte del cerebro registra el proceso educativo? 

-Sin duda, la corteza cerebral. Y en ella de modo destacado la corteza prefrontal, la parte más anterior del cerebro. 

-¿Podríamos hablar en estos momentos de biología de la educación?

-Sí, claramente, porque la educación se refleja en cambios moleculares y neuronales en el interior del cerebro. Y eso también es biología. Expresamente además ya se refleja así en artículos publicados en revistas científicas del prestigio de Science.

-Hablemos entonces de evolución. ¿Nos “enseña” algo nuestro pasado a la hora de comprender los procesos de aprendizaje en el laberinto cerebral?

-Nos enseña que este es un proceso tan básico para la supervivencia del individuo como lo puede ser beber, comer o la sexualidad.Aprender y memorizar constantemente es vital para todo ser vivo. Sin todo eso se muere muy pronto. Y muchas más cosas que se refieren a los códigos que traemos en nuestros cerebros construidos a través de la evolución y que se reproducen durante el proceso ontogénico de cada ser humano.

-Usted llega a definir el cerebro como un “plástico” que se transforma a lo largo de todo el arco vital…

-Sí, en su sentido original etimológico griego de “modelar” o cambiar de forma. La neurociencia tiene ya evidencias sólidas de que el cerebro cambia a todo lo largo del arco vital humano y que de hecho aprender y memorizar es en su esencia un instrumento con el que cada uno modela constantemente su cerebro: recambio y sinapsis nuevas, otras neuronas, receptores de neurotransmisores que aumentan o se pierden y una larga lista de procesos neurobiológicos. Viene muy a cuento la frase de Ramón y Cajal en la que señalaba que cada hombre es el escultor de su cerebro. Al mencionar lo del arco vital hay que recordar que no es lo mismo la plasticidad del niño de tres años que la plasticidad de una persona de ochenta. 

Emoción y neuromitos

Curiosidad, atención, memoria, emoción… Mora rastrea los ingredientes de la educación, analizándolos por separado, pero hay uno que resulta esencial en el proceso de aprendizaje: “La emoción, sin duda. Sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que te dice algo nuevo, que significa algo, que sobresale del entorno. Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”.

El autor de ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro? también pone algunos puntos sobre las íes sobre lo que él llama neuromitos en torno a la educación, conflictos generados de una errónea interpretación de los hechos científicos. Uno de ellos es, según Mora, el que se refiere al desarrollo en los tres primeros años:

“En concreto a la falsa concepción de que debido a esa enorme proliferación de conexiones en los cerebros de los niños, a millones de sinapsis nuevas todos los días, y a la enorme plasticidad, es la fase que permite absorber mejor cualquier tipo de conocimiento”.

Según el fisiólogo eso ha hecho a mucha gente pensar que es bueno “inundar” el cerebro del niño con conceptos, vocabularios y memorización de hechos aislados pensando que estos niños tendrán capacidades cognitivas superiores.

“Lo que se ignora -sentencia- es que en esos primeros años no se aprenden conceptos abstractos sino que se adquiere un mundo sensorial y motor a través de ese maravilloso instrumento inventado por la naturaleza que se llama juego”.

Otro neuromito que deshace Mora es el de que sólo usamos el diez por ciento de las capacidades de nuestro cerebro: 

Digámoslo ya, el cerebro utiliza todos sus recursos, de genética y entrenamiento, cada vez que se enfrenta a la solución de problemas o en los procesos de aprendizaje y memoria”.

-¿Puede internet y sus redes de comunicación conducirnos a una revolución cognitiva? ¿Está provocando nuevas formas de atención?

-Todavía conocemos muy poco este hecho, más allá de la activación específica de ciertas áreas cerebrales. Lo que está claro es que en algunos adolescentes internet puede provocar adicción y de esto último sí comenzamos a conocer los sustratos neurales. Lo cierto es que navegar en internet requiere de un foco de atención muy corto y siempre cambiante. Esto puede ir en detrimento de una atención sostenida, ejecutiva, que es la que se requiere para el estudio. Es verdad, como usted señala, que se ha comenzado a hablar de una nueva forma de atención producida por internet pero aún se desconocen los circuitos por los que se desarrolla.

-Qué opinión le merece el mapa cerebral presentado recientemente en EEUU y liderado por Rafael Yuste?

-Es un paso muy importante para seguir profundizando en el conocimiento del cerebro. Pero este acontecimiento, aun siendo muy importante, está muy lejos de llegar a la intimidad del funcionamiento del cerebro humano. Piense que el cerebro es siempre cambiante y diferente en cada ser humano. Por este motivo no permitirá ver los logros realizados con el mapa genómico. El cerebro es el gran misterio, todavía lejano en el horizonte. Esto me recuerda aquello que dijo una vez el Nobel de Medicina David Hubel cuando señaló que el ser humano posiblemente no conozca nunca la intimidad del funcionamiento de su propio cerebro. “Intentar creer lo contrario sería algo así como creer que nos podemos elevar del suelo tirando de los cordones de nuestros propios zapatos”. 

Fuente : http://www.elcultural.es/version_papel/CIENCIA/32693/Francisco_Mora

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Damasio gana el Grawemeyer Award for Psychology 2014

El profesor Antonio Damasio que ha trabajado en el rol de las emociones en los procesos cognitivos y en la toma de decisiones, ha ganado el 2014 Grawemeyer Award of Psychology.

Damasio, titular de la cátedra David Dornsife de Neurociencia, Profesor de Psicología y Neurología y director del Brain and Creativity Institute,  recibe el premio- que incluye una dotación de U$S 100000- por su hipótesis de los marcadores somáticos que explican como influyen las emociones en la toma de decisiones. El Premio Grawemeyer distingue a los pioneros en el estudio de los procesos cognitivos desde la neurociencia.

“La teoría de los marcadores somáticos resultó relevante para entender procesos humanos complejos, estoy satisfecho que sea reconocida”, dijo Damasio que también ha recibido el  Foundation’s Honda Prize y el Premio Príncipe de Asturias por sus investigaciones científicas y técnicas, además de ser elegido miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias, doctor honoris causa de numerosas universidades y otros premios.

Cuatro de sus libros han sido traducidos a más de 20 idiomas y son usados en universidades de todo el mundo. Ha escrito cerca de 400 artículos científicos.

Damasio desarrolló su hipótesis de los marcadores somáticos después de años recogiendo evidencias sobre las dificultades en tomar decisiones personales y sociales en personas con algún tipo de daño cerebral aún cuando sus funciones intelectuales estaban intactas. Concluyó que los procesos cerebrales usados para evaluar opciones suponen procesos emocionales y también racionales; este hallazgo ha inspirado incontables experimentos en los Estados Unidos y Europa y ha tenido un enorme influencia en la psicología contemporánea, la neurociencia, la neurología, la psiquiatría y la filosofía.

“El trabajo pionero de Antonio Damasio ha demostrado que las emociones, por la vía de la toma de decisiones son indispensables para la construcción de la conducta social y que hay involucrados sistemas cerebrales específicos”, dijo Woody Petri, director del premio. “Su trabajo ha tenido impacto en el estudio de las adicciones a drogas, comunicación social, neuroeconomía, en biología de las decisiones morales e incluso en la educación y en el ámbito jurídico”.

Cada año, el Grawemeyer Award se otroga en cinco categorías : música, política, ciencia, psicología, educación y religión. En Psicología, las nóminaciones tienen en cuenta la originalidad, creatividad, méritos científicos y la repercusión e impacto en el campo teórico.

Entre los ganadores de este premio en ediciones anteriores, encontramos en 2001 a Marcus E. Raichle de la Washington University School of Medicine en  St. Louis. El descubrimiento de Raichle de la relativa independencia del flujo sanguíneo y el consumo de oxígeno durante procesos de cambio en la actividad cerebral sentó las bases de la resonancia magnética funcional (fMRI).

 Daniel Kahneman  de la University of Princeton, quién ganó en 2002 el Premio Nobel de Economía por su trabajo en la psicología del juicio y la toma de decisiones ha sido también uno de los galardonados.

Otro notable ganador es Mortimer Mishkin (National Institutes of Health) que durante cinco décadas se dedicó a estudiar la conducta de los primates para comprender mejor las rutas sensoriales de la visión, el oído y el tacto, su conexión con estructuras cerebrales y su rol en los procesos de memoria.

“Entre los ganadores de este premio hay algunos colegas que admiro profundamente” dijo Damasio.”Son todos académicos reconocidos y me siento honrado de estar entre ellos”.

La teoría de Damasio sugiere que cuando los individuos toman decisiones, ponen a prueba la validez de su elección mediante procesos emocionales y cognitivos. Si se utilizan solo procesos cognitivos para enfrentar elecciones conflictivas o complejas, el resultado puede complicarse. En estos casos, los marcadores somáticos pueden ser de ayuda para decidir, dice Damasio.

Los marcadores somáticos son asociaciones entre estímulos que inducen estados psicológicos afectivos. En el cerebro, los marcadores somáticos son procesados en la corteza pre frontal ventromedial. Estas asociaciones pueden reaparecer durante la toma de decisiones e influenciar los procesos cognitivos.

Algunas decisiones no requieren el pensamiento consciente-por ejemplo sentir hambre o eludir un objeto que se nos cae encima- pero otras, como por ejemplo, las decisiones de los grupos sociales, sí lo requieren. Pero ambas se basan en el mismo mecanismo.

La complejidad e incertidumbre de cualquier decisión hace que sean difíciles de predecir, pero si alguna vez se ha tomado una decisión en el pasado, la huella fisiológica-o marcador somático permanece y evocará consciente o inconscientemente la emoción asociada. Aquí es donde decisión se ve influenciada, las señales fisiológicas nos inducen a apoyarnos en ciertas conductas o decisiones y a evitar otras.

Por ejemplo, cuando un marcador somático asociado  con un resultado positivo es percibido, la persona se siente feliz y motivada para continuar con esa conducta.Cuando un marcador somático es asociado con un resultado negativo, la persona puede sentirse triste, lo que actúa como una alarma interna que impide continuar con el mismo curso de acción. Estos estados somáticos específicos basados en y reforzados por pasadas experiencias ayudan a guiar la conducta en favor de elecciones más ventajosas.

H. Charles Grawemeyer, empresario, astuto inversor y filántropo, creo el Premio Grawemeyer para ayudar a hacer del mundo un lugar mejor. Con una dotación inicial de 9 milliones U$S, el premio ha espacido nominaciones en todo el mundo.

Fuente : http://news.usc.edu/#!/article/57679/a-deft-decision-damasio-wins-grawemeyer-award/

Traducido por : Raquel Ferrari

 

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Emociones & Enfermedad de Alzheimer

 

CCCB Programa Alzheimer

 

Dentro del binomio persona cuidadora-persona enferma, se establece una fuerte interrelación de dependencia que puede llegar a ser perjudicial y dentro de la cual se experimentan diversas emociones.

De las emociones que experimentan las personas cuidadoras sabemos que si no cuentan con los recursos y el apoyo adecuados, el cuidar de una persona dependiente se convierte en una situación de estrés crónico que provoca el agotamiento físico y psicológico del cuidador.

La presencia de ansiedad, depresión, ira, culpa, etc., son emociones verbalizadas por gran número de personas cuidadoras. Sin embargo, estudios recientes como el realizado en la Universidad de Barcelona (Fabà, J. & Villar, J., 2013) indican que existen unas “ganancias afectivas o prácticas” derivadas del hecho de cuidar.

Algunos de estos beneficios son:

/potenciación del crecimiento personal y espiritual,

/más conocimiento sobre uno mismo,

/cambios en la filosofía de vida

/e incluso un incremento de las habilidades prácticas.

Según este estudio, el malestar de las personas cuidadoras se relacionaría más con la ausencia de ganancias positivas que con la presencia de consecuencias negativas. Estos resultados deben ser tenidos en cuenta para diseñar programas de ayuda a personas cuidadoras, los cuales deberían ir dirigidos a mejorar la percepción positiva del cuidador.

Por otra parte, se sabe que las personas enfermas de alzhéimer sufren en mayor o menor medida una serie de cambios psicológicos/conductuales (ansiedad, apatía, agresividad, agitación, etc.), pero quizás hasta ahora no se había prestado mucha atención a qué sienten o cómo sienten las personas que padecen dicha enfermedad.

En este sentido, se plantea que paralelo al deterioro cognitivo se produce un deterioro emocional (Gordillo, F., 2011) y que las personas enfermas de alzhéimer tienen disminuida la capacidad para experimentar emociones (Drago, V.et al, 2010).

En esta línea, el Dr. Olazarán postulaba que las personas enfermas de Alzheimer tienen dificultad desde el comienzo de la demencia con aquellas emociones más complejas, las que están ligadas al pensamiento más elaborado. Pero, ¿qué ocurre con aquellas emociones más simples? La neuropsicóloga Paz Grau, en el Congreso de la Fundación Reina Sofía (2011), argumentaba que las emociones primarias están preservadas incluso en estadios avanzados, de ahí la importancia de seguir estimulándolas.

De lo que nadie duda, es que la vida emocional de las personas enfermas de Alzheimer es mucho más rica de lo que ellos mismos pueden explicar y que las emociones deben ser tenidas en cuenta e incorporadas en los programas de estimulación.

Son varias las experiencias que se están llevando a cabo en diferentes puntos de la geografía española; en esta línea resaltar la experiencia llevada a cabo junto al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) dentro del Proyecto Alzheimer, en el cual se pretende estimular a las personas enfermas de Alzheimer a través del arte y la cultura y mejorar su relación con la persona que los cuida mediante la generación de emociones y vínculos positivos a través de exposiciones guiadas y adaptadas.

En resumen, provocar emociones positivas es fundamental tanto para las personas que cuidan como para las personas que padecen la enfermedad, siendo la principal herramienta para combatir el estrés y estimular.

By: Sara Carrillo Molina (vocal de la Sección de Neuropsicología del COPC)

https://colaboracion.imserso.es/entornoColaboracion/view/artefact.php?artefact=618&view=110

Para saber más: 

Gains associated with caring for people with dementia: an Spanish adaptation of the GAIN scale http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23465627

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Magia, neurociencia & atención

Susana Martínez-Conde nació en la Coruña y se doctoró en la Universidad de Santiago. En la actualidad dirige el laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow (Phoenix, EEUU).

Para esta neurocientífica los magos son manipuladores natos de la atención y la consciencia, una teoría aparentemente frívola que sin embargo ha merecido un hueco en la revista “Nature Rewiews“. Y es que, dice, la magia es un arte de los más académicos.Durante el minuto que dura un truco los magos manipulan nuestra atención recurriendo a esos puntos débiles del cerebro para apilar una ilusión tras otra, y hacernos creer que incluso las leyes físicas quedan abolidas de forma mágica.

-¿El cerebro se inventa la realidad?

-El cerebro inventa la mayor parte de la realidad, porque a pesar de ser una estructura complejísima es también muy limitada. Cualquier cámara de móvil tiene mayor resolución que el ojo humano. Tenemos un millón de fibras en el ojo y eso hoy en día en una cámara de fotos no es nada. Sin embargo, nuestra visión es mucho más nítida y detallada que la de la mejor cámara. Eso se debe a que no nos basamos sólo en la información que registramos. El cerebro está muestreando puntos de información crítica de la escena que nos rodea, los que tienen mayor contenido de información. Pero quedan muchos huecos que rellena mediante un proceso activo de construcción de nuestra percepción visual que se corresponde bastante bien con la realidad, pero no perfectamente. Y cuando no se corresponde bien, hablamos de ilusiones.

-¿Cómo rellenamos esos huecos?

Y el proceso de rellenado que todos experimentamos es el que tenemos con el punto ciego. Y eso es fácil de hacer extendiendo de los brazos, juntar los pulgares y extender los índices hacia arriba. Cerrando el ojo izquierdo, miramos la uña del dedo izquierdo prestando atención al dedo derecho. Al hacer esto, el extremo del dedo derecho desaparece, pero podemos ver lo que hay detrás. En este punto ciego no hay información, pero no vemos un agujero negro, sino que el cerebro toma la información circundante y rellena ese punto ciego y vemos lo que hay detrás.

-Decía que la atención es algo que manejan muy bien los magos. ¿Manipular la atención durante un truco de magia es más fácil que estudiarla en la laboratorio?

-Depende. Hoy los magos tienen ventaja en el sentido de que van muy por delante de la investigación, porque la magia como espectáculo tiene por lo menos dos mil años de antigüedad. Y han tenido tiempo para refinar esta manipulación. La neurociencia cognitiva sólo tiene unas décadas. No creo que sea más difícil investigar la atención que manipularla. De hecho, una parte puede ayudar a la otra, en un proceso de mutuo beneficio. Muchos de los conceptos novedosos en ciencias cognitivas, como la ceguera al cambio o la ceguera por desatención, los magos los conocían desde hace mucho tiempo. Nosotros hemos estado de alguna manera reinventado la rueda y llegando a conclusiones que los magos ya sabían.

-Hace unos días se publicó en “Nature Neuroscience” por qué no somos capaces de percibir los errores de continuidad en las películas. Al parecer el cerebro ignora los cambios que ocurren en dos escenas muy próximas en el tiempo, del orden de segundos…

-Se solía considerar que las ilusiones eran errores de la percepción, pero nos estamos dando cuenta de que no son la excepción sino más bien la regla. Y no son errores de por sí. Sino que representan mecanismos intrínsecos a nuestra percepción. Por ejemplo en la ceguera al cambio, la información cercana en el tiempo la consideramos como fija. Eso representa una ventaja evolutiva, porque el cerebro está muy limitados por su tamaño, el número de neuronas que tenemos, las conexiones entre ellas. Necesitaríamos un cerebro del tamaño de un edificio si tuviéramos que representar la realidad tal cual es. Es una ventaja tomar este atajo y pensar que lo que ha ocurrido hace poco es fijo. Es algo que ahorra recursos necesarios para enfrentarnos a lo que va a ocurrir en el futuro, que esto si es crítico para la supervivencia.

-Pensar que esta percepción sesgada tienen una ventaja evolutiva resulta contraintuitivo…

-Sin ella no existiríamos. Nuestro cerebro no habría podido desarrollarse de la manera que lo ha hecho si tuviéramos que estar saturados procesando información trivial. En primer lugar hay una falsa percepción de que la evolución nos ha llevado a la cúspide de la perfección en procesos mentales. Esto es falso. La evolución no maximiza nuestras capacidades. Simplemente nos proporciona capacidades suficientemente buenas para sobrevivir y transmitir nuestra herencia genética a la siguiente generación. Maximizar requiere más recursos y energía, dos limitaciones del cerebro. Y en la vida diaria, centrar la atención en algo concreto y suprimir el resto de los estímulos para no dispersarnos nos permite hacer descubrimientos y avances.

-Sostiene que no es cierto que podamos hacer dos cosas a la vez, ni siquiera las mujeres, como se suele bromear…

-No, no podemos, salvo que se haya automatizado o robotizado una de ellas. En el ámbito de la neurociencia hablamos de comportamientos zombis, porque no requieren atención y se ejecutan como un reflejo. Pero si se trata de ejecutar dos acciones que requieran atención por separado, no se podrán hacer a la vez.

-Es curioso porque eso recuerda lo que dicen los buenos jugadores de baloncesto: que juegan bien cuando logran automatizar los pormenores del juego. ¿La maestría consiste en automatizar?

-Yo diría que consiste por un lado en automatizar, que sería un prerrequisito, y por otro en responder a situaciones emergentes novedosas. El jugador de baloncesto no solo tiene que jugar de manera automática sino que tiene que estar analizando lo que pasa en la cancha para poder responder. Pero el automatismo es lo que libera a su cerebro para atender a cosas relevantes en el juego, diferentes de cómo botar la pelota o cómo encestar. No podría ser buen jugador y dedicar su atención a aspectos más estratégicos si el automatismo no existiera.

-Eso supongo que ocurre en otras áreas como la música, el aprendizaje de idiomas…

-En todas. Yo me acuerdo del momento preciso, cuando fui a vivir a Estados Unidos, en que empecé a entender lo que me decían sin tener que traducirlo mentalmente primero. Hasta entonces no me daba tiempo en el curso de una conversación a traducir lo que me decían y elaborar una respuesta en español que después tenía que expresar en inglés. Esta traducción interna desapareció porque ya podía pensar en inglés, pues había automatizado el idioma y me podía centrar en la conversación.

-Decía que los magos, los artistas de la atención, deben tener muy automatizados sus trucos para que el espectador no los adivine. ¿Podemos adivinar las intenciones ?

-Todos somos telépatas, porque todos leemos el pensamiento de otras personas de acuerdo a su actuación: su mirada, lenguaje corporal, su tono de voz. Las neuronas espejo son las que nos permiten ponernos en la piel de otra persona y de acuerdo con sus acciones deducir lo que está pensando, porque es lo que tú pensarías. Este proceso que llevamos a cabo para adivinar las intenciones de otras personas no es muy diferente de lo que hacemos con nosotros mismos.

-¿Qué quiere decir?

-Muchas veces actuamos de una forma determinada pero no sabemos por qué. Y lo que hacemos es darnos una explicación buscando motivos. En retrospectiva interpretamos nuestras acciones en tercera persona, aunque no nos lo parezca así. Creemos que tenemos control sobre nuestras acciones y que todo es muy racional y coherente, pero no es cierto. Hay un experimento de un grupo investigadores suecos sobre la ceguera a la elección. Piden a los voluntarios que escojan entre dos fotografías femeninas la que les parece más atractiva.

Susana Martínez-Conde: «Necesitaríamos un cerebro del tamaño de un edificio para percibir fielmente la realidad»

NATURE
Los voluntarios no se dan cuenta del “cambiazo” y argumentan su (falsa) elección

Después vuelven las fotos del revés y, gracias al entrenamiento recibido de magos, intercambian las fotos en el proceso sin que los participantes se den cuenta. Entonces les piden que cojan la foto que habían elegido, que es en realidad la que rechazaron. Una gran proporción no se dieron cuenta del cambio, esto se denomina ceguera al cambio. Pero lo interesante es que les pidieron que justificaran su elección y lo hicieron, aunque no era la foto que habían elegido. Lo interesante es la fabulación, porque los motivos que están dando no eran los originales, ya que la foto es diferente. Eso significa que estamos interpretando nuestras acciones, estamos leyéndonos el pensamiento a nosotros mismos…

-Eso recuerda a los trabajos del cerebro escindido de Gazzaniga, en los que se justifican acciones, a través de lo que denomina el fabulador o intérprete: Los participantes no saben por qué han hecho algo ya que no hay comunicación entre los dos hemisferios cerebrales, pero dan explicaciones plausibles…

-No solo existe esta fabulación en el cerebro dividido. Todos estamos fabulando de alguna manera. Se puede concluir que cuando nos resulta muy difícil decidir entre dos posibilidades, como me caso o no me caso, da igual la decisión porque al final elijas lo que elijas vas a buscar una justificación.

-Eso lleva a un automatismo más inquietante todavía… ¿si nosotros nos damos una explicación de lo que hemos decidido, quién o qué ha tomado esa decisión?

-La tomamos nosotros. Pero la pregunta más inquietante quizás sería ¿quién es ese “nosotros”? o ¿hay varios nosotros?. ¿Hay varios yoes?. Esta también puede ser una cierta ilusión, que nuestra identidad personal pueda ser en gran medida fija. Y nuestro yo, esta unidad, en realidad, no lo sea tanto. Un tema que me gustaría abordar algún día es la progresión de la identidad a través de la vida de una persona. Porque hay también una ilusión mantenida por el hecho de que conservamos las memorias. Recuerdo cómo era a los 15, 10 o 4 años, y pienso en qué medida sigo siendo la misma persona. Y no sé si queda algo. Lo que queda es la memoria. Igual esa identidad como tal se ha perdido, pero no la añoramos ni sentimos su pérdida porque existe esa conexión a través de la memoria autobiográfica. Pero el resto puede ser una ilusión. Puede ser que continuamente estemos perdiendo identidades y generando otras.

-¿La memoria es también una ilusión?

-También y la utilizan los magos.

-Componemos imágenes del pasado que se parecen poco a la realidad…

-Sí, las memorias autobiográficas pueden ser muy diferentes de la realidad, y por tanto hay fallos por omisión o por generar falsas memorias. Hoy sabemos que cada vez que recuerdas algo extraes esa memoria de su almacén, y la haces consciente y la vuelves a guardar. Y cada vez que recordamos cambiamos esa memoria. No es igual la que extraemos que la que almacenamos de nuevo. Cuanto más se accede a un recuerdo más se cambia. Esto tiene relevancia importante, porque todos tenemos experiencias que nos definen. Soy la persona actual por los hechos que ocurrieron en mi pasado. Pero estas experiencias son las que más tiendes a recordar y por tanto son las que más cambiamos. Por tanto no somos las personas que creemos y somos los menos indicados para describimos.

-¿Significa eso que nos conocemos poco?

-Muy poco. No nos conocemos. Es como la relación que tenemos con la realidad. No quiere decir que la realidad no exista, pero el cerebro la simula. Y nosotros interactuamos con esa realidad virtual que general el cerebro. Unas veces encaja bien con lo real y otras peor. El conocimiento de nosotros mismos encaja en este ámbito también: unas veces la imagen que tenemos de nosotros mismos será acertada y otras no, por las limitaciones que tiene el cerebro.

-Sus trabajos con la atención tienen aplicaciones en patologías como el alzhéimer, ¿hay algún avance en este sentido?

-Acabamos de publicar un trabajo con enfermos de alzhéimer en la revista “Age” en el que hemos analizado los patrones de ciertos movimientos oculares que se producen cuando fijamos la mirada, que se llaman “microsacádicos”. Pensamos que los déficits atencionales de los enfermos de alzhéimer podrían reflejarse en estos movimientos microsacádicos de los ojos. Y hemos visto que efectivamente hay diferencia con relación a las personas de la misma edad que no están afectados. Y esta alteración ya está presente en pacientes con deterioro cognitivo leve, que no están diagnosticados pero tienen gran riesgo de desarrollar alzhéimer. Esto es interesante de cara un posible marcador temprano de esta patología, porque cuando el movimiento ocular se deteriora refleja un deterioro en la atención.

-¿Y en hiperactividad?

-No hemos trabajado en ello. Pero sí hay relación entre el patrón de movimientos oculares y el TDAH. Porque hay un gran solapamiento entre los sistemas neurales que controlan los movimientos de los ojos y los mecanismos de la atención. Cuando la atención está afectada se refleja en el movimiento de los ojos, porque comparten circuitos.

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/20140405/abci-susana-martinez-conde-enganos-201404041804.html

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Aprendizaje, Big Data & Tecnología Cognitiva .-

 

 

Infantium es una app que ofrece “aprendizaje adaptativo” a niños de hasta 6 años empleando  tecnología cognitiva, inteligencia artificial y Big Data.

Se trata de “un planteamiento multidisciplinar con impacto socioeducativo”, una star-up que busca sumar  la tecnología a  la educación, desde sus raíces.

No trabaja sólo con la forma en que aprendemos, sino con los aportes de la inteligencia artificial para potenciar al máximo el propio aprendizaje.

Se basa en la idea de que cada persona es un ser que aprende de forma distinta y a ritmos diferentes, por lo que el concepto de educación tradicional –la misma para todos –no tiene ningún tipo de sentido y tiene que cambiar.

Por desgracia, la enseñanza reglada -en todos los niveles – no incorpora las infraestructuras  de IT con una estrategia nueva , salvo hacer en forma digital lo que antes se hacia en forma manual. Aún impera una fuerte  resistencia al cambio que determina qué y en que orden se aprenderá.

 Ya hay varias  plataformas educativas adaptativas que se ajustan a las necesidades del estudiante, y tras evaluar su rendimiento, crean lecciones customizadas. En USA algunas de las empresas más innovadoras de e-learning se basan en este concepto para, por ejemplo, mejorar en matemáticas -Dreambox o Reasoning Mind-, o permitir a estudiantes universitarios que progresen  según su propio ritmo.

Por otra parte,  los primeros años de vida (0-6 años), son una etapa crítica para el desarrollo cognitivo, cuando se desarrolla el pensamiento simbólico, el matemático, el lenguaje, que serán fundamentales no sólo para tener una base que ayude al éxito en el colegio, sino para desenvolverse como seres humanos, y adquirir habilidades necesarias en un mundo complejo.

Apps como Infantium suponen utilizar el Big Data al máximo para favorecer  el desarrollo cognitivo en los primeros años, y crear un método de aprendizaje que se ajuste a las necesidades, fortalezas y debilidades de cada niño de forma individual y personalizada.

La tecnología  no substituirá en ningún caso la interacción con los padres o profesores pero permitirá extraer información precisa mediante un complejo análisis de datos y algoritmos para definir rutas concretas  y optimizar los recursos intelectuales de cada uno.

Se trata de nuevos caminos de investigación en los que se combina la tecnología, la neurociencia social y la psicología cognitiva y suponen nuevos perfiles profesionales tanto para los psicólogos, como para los maestros y pedagogos y desarrolladores de productos tecnológicos.-

Fuente: Blog de Infantium

http://www.revistacloudcomputing.com/2014/03/infantium-big-data-y-tecnologia-cognitiva-para-transformar-el-aprendizaje-infantil/#sthash.8FY5tpTB.dpuf

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Los niños deben escribir a mano, luego saber teclear

“En este momento, su cerebro está realizando una proeza asombrosa: está leyendo”.

Así comienza su libro El cerebro lector (Siglo XXI Editores) el neurocientífico francés Stanislas Dehaene. Es que aunque parezca lo más natural del mundo estar leyendo esta página, hoy se sabe que esta habilidad humana se apoya sobre mecanismos neuronales primitivos.

“Nuestro cerebro al nacer no cuenta con áreas específicas dedicadas a la lectura. Aprender a leer altera la arquitectura cerebral, parte de la jerarquía neuronal se reconvierte para la nueva tarea de reconocimiento de letras y palabras”

Matemático y doctor en psicología cognitiva, también es uno de los investigadores que más ha estudiado la dislexia. “Se trata de un problema biológico y, en muchos casos, genéticamente predeterminado que impide la migración de un sector de neuronas hacia la zona donde luego cumplirían la función de reconocimiento de palabras escritas.

Es muy importante para los docentes entender que pese a ser un problema de raíz biológica se puede solucionar. La forma de tratar la dislexia es enseñar del mismo modo que se les enseña a leer a los chicos sin dislexia a partir de la conversión de letras en sonidos, sólo que con mayor énfasis y más práctica.

¿Por qué es más fácil aprender una segunda lengua durante la niñez?

—Hay que hacer una distinción muy grande entre el lenguaje oral y el escrito porque en términos de adquirir una lengua estamos hablando de lenguaje hablado. Hemos visto que el sistema del lenguaje hablado está especificado para los humanos y que probablemente hemos evolucionado para poder adquirir lenguajes durante los primeros años de vida. Esa plasticidad neuronal decae para el lenguaje oral alrededor de la pubertad. En cambio, la lectura es un proceso completamente diferente. Tiene que ver con reutilizar porciones de la corteza visual y conectarlas con porciones de la corteza del lenguaje hablado, y ése es un procedimiento que permanece plástico por más tiempo. De hecho, podemos aprender a leer siendo adultos.

¿Qué diferencias cognitivas existen entre leer en una pantalla y leer sobre el el papel?
—Hay muy pocas diferencias. Con los viejos monitores estaba el problema de los rayos catódicos que parpadeaban pero con las pantallas LCD y LED ese tipo de problemas no suceden. De hecho, la evidencia sugiere que la lectura en pantallas digitales puede ser más veloz porque permite un mayor contraste. Es cierto que hoy se hace una lectura “escáner”, no tan organizada como leer de izquierda a derecha en un libro, pero eso no se traduce en diferentes procesos cognitivos.

Hay autores como Nicholas Carr que aseguran que internet está cambiando la forma en que pensamos, leemos y memorizamos. ¿Qué opina?

—Siempre que aparece una nueva tecnología hay personas que salen a decir que va a terminar con ciertas capacidades cognitivas. Incluso, uno puede imaginarse a madame Gutenberg retar a sus hijos por leer demasiado. Pienso que aún no tenemos evidencias concluyentes. De lo que sí existen evidencias es acerca de los videojuegos, que pueden tener un efecto cognitivo positivo. Se ha demostrado que mejoran los procesos cognitivos de atención y ayudan a la agilidad mental.

Se dice que escribir a mano es un arte en extinción en la era digital…

—Esto es un punto muy interesante porque mientras nadie piensa que la lectura vaya a desaparecer, sí hay preocupación sobre el hecho de que los niños hoy escriben menos a mano. Esta habilidad es muy importante porque hay mucha investigación que demuestras que aprender a escribir a mano refuerza el aprendizaje de la lectura en los niños. Mi recomendación es que en los primeros años, mientras los chicos están aprendiendo a leer, tengan ejercicios de escritura a mano por lo menos dos o tres años. Y recién después aprendan a tipear en una computadora.

Proyecto Cerebro Humano

Stanislas Dehaene y su equipo conforman uno de los 87 grupos de investigación europeo que participa del Human Brain Project. “Es un proyecto muy ambicioso cuyo objetivo es lograr simulaciones por supercomputadoras del funcionamiento cerebral. Uso a propósito simulaciones en plural porque la idea es tener conocimiento en múltiples escalas”, explica el científico francés.

“Hay algunos grupos que trabajan en niveles muy bajos, en colonias de neuronas, y otros que trabajan desarrollando modelos matemáticos que tratan de explicar toda la corteza cerebral. Estamos tratando de integrar esa información de nivel alto y bajo para tratar de entender cómo funciona el cerebro”, agrega.

Dehaene remarca que el proyecto europeo fue el pionero, ya que Estados Unidos, China y Japón se han embarcado en iniciativas similares. “Lo que el proyecto de EE.UU. (The Brain Initiative) tiene de positivo y que debería incorporar el europeo es tratar de recolectar nuevas datos e intentar grabar el funcionamiento de cada neurona individual en animales. El proyecto de  Europa, en cambio, está enfocado sólo en el cerebro humano”.

http://www.perfil.com/ciencia/Los-nios-deben-escribir-a-mano-luego-saber-teclear-20140323-0070.html

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Rafael Yuste: La neurociencia es como un niño que ha crecido y la ropa se le queda pequeña

 

 

Rafael Yuste es el principal impulsor del Proyecto Brain  que Obama anunció hace un año para desentrañar los misterios del cerebro. Nacido en Madrid en 1963, estudió medicina en la Universidad Autónoma y ha pasado por el laboratorio de dos premio Nobel. Se ha especializado en medir la actividad de las neuronas con una técnica que se ha convertido en un fundamento de la neurobiología.

Dirige un grupo en la Universidad de Columbia cuyo principal objetivo es entender el funcionamiento de los circuitos básicos de la corteza cerebral, la parte más evolucionada del cerebro, que sólo está presente en los mamíferos.

¿Como se gestó el proyecto Brain?

—Se pone en marcha en septiembre de 2012, en una reunión en Inglaterra con 25 científicos de distintas disciplinas. Convocada por fundaciones privadas de Inglaterra y Estados Unidos, nos pidieron ideas para impulsar la neurociencia. Yo propuse desarrollar un proyecto internacional a gran escala, como el Genoma Humano, enfocado a desarrollar técnicas nuevas para registrar la actividad de todas las neuronas de un circuito cerebral completo, como el cerebro de un animal pequeño o un trozo de cerebro de mamífero o de un paciente.

La propuesta fue acogida inicialmente con muchas críticas, pero se pusieron de mi lado otros científicos, entre ellos Geaorge Church, uno de los impulsores del Genoma Humano. Church argumentó que esas críticas eran las mismas que se hicieron al Genoma y no tenían ningún fundamento. Así nació el Mapa de la Actividad Cerebral, que después Obama denominó Brain.

Al Departamento de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca le encantó la idea porque estaban pensando en desarrollar un proyecto científico a gran escala, y creyeron que esto es lo que puede aportar nuestra generación al futuro, con tanta relevancia como mandar un hombre a la Luna o descifrar el Genoma.

-Plantea algunas críticas al reparto de fondos en el proyecto Brain, pese a que usted no tiene problemas porque acaba de recibir un importante premio de los NIH…

-Soy crítico aunque no me afecte personalmente. George Church y yo publicamos un artículo en Scientific American diciendo que sería una pena si repartiera el dinero asignado a la iniciativa BRAIN en muchos proyectos pequeños en vez de concentrarlo en crear centros nacionales donde se agrupen especialistas de distintas disciplinas para que colaboren codo con codo.

Eso es lo que se consiguió en el genoma humano y otros proyectos como los aceleradores de partículas en la física de los años cuarenta, o los observatorios astronómicos. Centros internacionales de investigación financiados con dinero público dotados de instrumentos muy caros para laboratorios individuales. Esa crítica ha sido recibida por el responsable del proyecto de la Casa Blanca hace dos semanas, en una conferencia de prensa telefónica abierta a todo el país. Sin saber quién era yo, me dieron paso en directo y pude decírselo y me dio una respuesta muy buena: que lo estaban considerando para el segundo año porque aun no estaban seguros de cómo hacer las cosas.

-¿Ahora mismo la neurociencia está muy compartimentalizada? ¿Lo que se hace en un laboratorio, incluso el mismo fallo, se comete en otro?

-Sí, la neurociencia es como un niño que ha crecido y la ropa se le queda pequeña. Es una ciencia que surge en los aledaños de otras grandes ciencias como la física o la química, y se desarrolla en laboratorios individuales de 4-5 personas. Hay muchos de estos en todo el mundo.

Los neurobiólogos hemos trabajado con la mentalidad de tener una tienda de fruta en la esquina pero hay que aunar fuerzas. Es algo que físicos y químicos descubrieron hace mucho. La física creció a comienzos del siglo XX y pasó de los laboratorios individuales a grandes centros, como el CERN donde trabajan miles de personas. El experimento para descubrir el bosón de Higgs no se puede hacer en un laboratorio individual.

En Neurociencia necesitamos la infraestructura suficiente para hacer un experimento equivalente al Bosson de Higgs sobre la consciencia o del pensamiento humano en el futuro. Quizá sea en la próxima generación. La neurociencia ya ha crecido y tiene espaldas suficientemente anchas y hay que tratarla como a otras disciplinas.

¿Que no se avance más en Neurociencia se debe a que no hay técnicas adecuadas?

—Este es nuestro argumento. Las técnicas actuales tienen poca potencia comparada con el problema que tenemos delante: mapear la actividad de todos los circuitos cerebrales. Necesitamos incorporar a científicos de otras disciplinas: ingeniería, informática, física, química y matemáticas.

Es repetir la receta que funcionó tan bien con el Genoma Humano. Se sabía lo que había que hacer, pero no cómo. Pero estaba claro que en laboratorios individuales nunca se lograría. Gracias a ello estamos entrando en la era de la medicina personalizada. Esperamos que ocurra lo mismo con la neurociencia y que acabe revolucionando la neurología y psiquiatría del futuro.

¿Qué técnicas prometen revolucionar el estudio del cerebro?

—Las de mayor potencial son las ópticas. Hay una revolución dirigida por las tecnologías de comunicación óptica. Hay láseres, interruptores ópticos, maneras de excitar y medir con luz como nunca en la historia. Estas técnicas han llegado a la neurobiología para visualizar la actividad neuronal y cambiarla.

Se pueden utilizar colorantes sensibles para mapear neuronas y láseres de dos fotones que penetran dos milímetros dentro del tejido cerebral para verlo en tres dimensiones in vivo. Optoquímica, optogenética y microscopía con láser son las técnicas más prometedoras. Y se empieza a hablar de otras como máquinas híbridas, con componentes biológicos y tecnológicos capaces de leer y cambiar la actividad en circuitos cerebrales.

La optogenética permite encender y apagar grupos de neuronas mediante luz. ¿Se podrá aplicar en humanos?

—No es descabellado. Tiene que ver con la Terapia Genética, que tiene mala reputación porque en Filadelfia, hace 15 años, un niño murió cuando le trataban de un cáncer. A pesar de su potencial, provocó un cierre de puertas generalizado al uso de virus en terapia génica. Pero esto está empezando a cambiar y Europa lidera su aplicación. Hay ensayos clínicos en pacientes ciegos para restaurar la vista.

Se hace cada vez más y de manera más segura, con virus más sofisticados que no dañan al sistema inmune del paciente, uno de los principales problemas. No es descabellado pensar que en un futuro tengamos terapia génica para muchas enfermedades, incluidas las cerebrales. En este caso se podrían utilizar virus que lleven genes que respondan a la luz.

Plantea la posibilidad de utilizar láser para tratar la epilepsia…

—Ya se han parado ataques epilépticos en ratas utilizando optoquímica, una técnica que consiste en tomar una pastilla en la que el compuesto está inactivo hasta que se somete a la luz láser. Junto con otros grupos intentamos hacer lo mismo con Optogenética. En animales lo tenemos en la mano, pero es necesario dar el paso a humanos y lleva mucho tiempo y está muy regulado. Puede llevar de cinco a diez años.

-El cerebro tiene propiedades «emergentes», como la generación de ideas, que no se explican por la suma de la actividad de varias neuronas. ¿Eso puede dificultar el estudio del cerebro?

-Es posible que no haga falta saber la actividad de todas y cada una de las neuronas. Pero está claro que nadie ha podido ver la actividad de grupos de neuronas de forma relativamente potente. Por eso hay que hacerlo, para ver cuáles son las propiedades emergentes y qué tipos de estructuras funcionales hay. No sé la respuesta a esa pregunta. Pero el camino lógico es desarrollar las técnicas para ver la actividad de las neuronas.

-¿Habrá alguna ley básica responsable de esas propiedades emergentes que nos hacen humanos?

-Yo estoy seguro que habrá leyes que van a ser importantísimas y van a describir, por ejemplo, los pensamientos, porque una propiedad emergente del cerebro humano es generar ideas, pero la idea está generada por las neuronas…

-Pero todos tenemos las mismas neuronas y no todos generamos las mismas ideas, ¿esas propiedades emergentes dependen de cada persona?

-Eso no me parece que sea un problema porque cada persona puede generar propiedades emergentes distintas pero con muchas similitudes entre ellas y las reglas pueden ser generales.

Habrá una ecuación que describa cómo emergen las ideas de la actividad neuronal. Y esta ecuación será universal, para todas las personas. Incluso animales. Estas leyes generales serán fundamentales para ver cómo funciona la mente humana y también para ver qué les ocurre a los pacientes psiquiátricos y neurológicos.Y cuáles son las alteraciones en estas leyes que dan lugar a las enfermedades.

Estoy doblemente interesado por esta posibilidad de un sistema de leyes básico que capturen las propiedades emergentes de los circuitos cerebrales. Y la mejor manera de entenderlas es desarrollar las técnicas para poder tener datos y demostrarlas.

-¿La capacidad de adaptación del cerebro, la neuroplasticidad, es una propiedad emergente?

-Yo creo que sí, en el sentido de que las conexiones entre neuronas son plásticas y se modifican en función de las demandas del ambiente.

Una de las teorías más interesantes es la posibilidad de que el cerebro sea una computadora “líquida”, que esté siempre cambiando, a diferencia de las que tenemos en casa. De ahí el término líquido, como el agua de un río, que nunca es la misma, porque fluye. Se podría pensar que con el cerebro ocurre algo parecido. Gracias a que las conexiones cambian influidas por el ambiente, nunca estaría en la misma situación, porque cada hecho que vivimos nos cambia el cerebro. Y eso, más que una propiedad emergente, serían cambios en las propiedades emergente.

-Eso complicaría más las cosas…

-No necesariamente. Es posible que lo que tengamos en la corteza cerebral sea una máquina de Touring biológica, un ordenador biológico que puede adaptarse y solucionar cualquier problema. Y quizá ese sea el secreto de nuestra corteza cerebral, que tengamos un microprocesador muy general, válido para cualquier trabajo, pero gracias a la plasticidad se puede adaptar al mundo y a problemas concretos.

Así este microprocesador general se convierte, en la corteza visual, por ejemplo, en un circuito que analiza lo que vemos; en la corteza motora, en otro que programa los músculos para generar un comportamiento coherente. En vez de complicarlo más, quizá sea la esencia de cómo funciona el cerebro. Y permite simplificar la estructura, porque evita construir “máquinas” específicas que solucionen la visión o los comportamientos motores.

Y eso puede explicar la progresión evolutiva de la corteza cerebral, el éxito de los mamíferos en la evolución y en concreto de los primates y la especie humana. Estamos dominando la tierra porque tenemos algo en nuestra cabeza que nos permite adaptarnos y solucionar todo tipo de problemas.

-Sostiene que la corteza cerebral, la parte más evolucionada del cerebro, que solo poseen los mamíferos, debe estar compuesta por unidades muy básicas y sencillas y que lo que nos diferencia de los animales es el número de estas unidades, no su complejidad…

-Es la hipótesis que defiendo, pero todavía no se ha demostrado. Debe haber unos módulos cerebrales repetidos, y si logramos entender cómo funciona uno de ellos en un mamífero podremos entender cómo funciona también en los humanos.

Pero otros piensan que el cerebro humano es completamente distinto al de otros animales y que incluso tiene neuronas diferentes. Este es un debate de cien años abierto, desde que lo abrió Ramón y Cajal.

Es una pregunta abierta y trabajamos en ese tema directamente con colegas en Madrid, en el Instituto Cajal-UPM con Javier de Felipe. Y también en Estados Unidos, en el Instituto Allen de Estudios Cerebrales, donde hay un departamento entero estudiando estas dos hipótesis,

¿Hay neuronas especiales en nuestro cerebro o las mismas que en el de un ratón pero en mayor cantidad? Quizá en cinco años pueda responder.

-Entender la estructura no es suficiente, lo que importa no son solo las conexiones, sino ver la actividad conjunta de grupos de neuronas que se activan a la vez y forman estructuras “emergentes” que dan lugar a funciones concretas. De ahí la propuesta de desarrollar técnicas para ver cómo actúan en conjunto las neuronas del sistema nervioso. En el caso de los humanos no se podrán ver todas, pero sí en un área determinada de un paciente con epilepsia o en la esquizofrenia.

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/20140322/abci-entrevista-rafael-yuste-201403212052.html

Editada por : Raquel Ferrari

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REDES : las decisiones son inconscientes

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Las facetas de nuestro cerebro social

Por Facundo Manes

Para los seres humanos la supervivencia depende, en gran medida, de un funcionamiento social efectivo. Las habilidades sociales facilitan nuestro sustento y protección. Si queremos entender a los seres humanos, la comprensión de las capacidades relacionadas con la sociabilidad cobra un rol fundamental.

El estudio sobre la cognición social tiene sus raíces en la psicología social, disciplina que procura entender y explicar cómo los pensamientos, las sensaciones y el comportamiento del individuo se ven influenciados por la presencia, ya sea real o imaginaria, de otras personas. Estudia al individuo dentro de un contexto social y cultural, y se centra en cómo la gente percibe, atiende, recuerda y piensa sobre otros, lo cual involucra un procesamiento emocional y motivacional.

Existen teorías que sostienen que el tamaño del cerebro se relaciona mayormente con el alcance del contacto social en cada especie. A partir de esto, muchos se han preguntado si la complejidad de nuestro cerebro no se debe justamente a la complejidad social de nuestra especie. Otros investigadores postulan que el desarrollo de la capacidad de manipular a los demás (o el engaño táctico) fue crucial para la evolución de nuestro cerebro.

La cognición social incluye diversos procesos, tales como:

  • la “teoría de la mente” (se denomina así a la capacidad de inferir los estados mentales de otras personas -incluyendo sus intenciones y sentimientos- y de darse cuenta que los otros tienen deseos y creencias diferentes a las nuestras),
  • la empatía,
  • el reconocimiento de expresiones faciales,
  • el procesamiento de emociones,
  • el juicio moral
  • la toma de decisiones.

Dado que la conducta social tiene demandas únicas, se tiende a pensar que posee sistemas cerebrales especializados. La conducta social requiere de:

  1.  una identificación muy rápida de los estímulos y signos sociales (tales como el reconocimiento de las personas y su disposición hacia nosotros),
  2. una importante y necesaria integridad de la memoria (para recordar quién es amigo y quién no lo es en base a nuestra experiencia pasada),
  3. una rápida anticipación de la conducta de los otros,
  4. la generación de múltiples evaluaciones comparativas.

Por otro lado, los desafíos cognitivos requeridos para la interacción social parecen ser diferentes de aquellos requeridos para los objetos -no humanos-. Una interacción apropiada con otro ser humano necesita de un reconocimiento inicial de que quien está enfrente es otra persona, diferente de uno mismo y con un estado psicológico interno diferente.

A partir de allí, debemos intuir las motivaciones internas, los sentimientos y las creencias que subyacen a su conducta teniendo en cuenta, además, que los estados mentales de cada individuo se enmarcan en características más estables de la personalidad.

Finalmente, uno debe tener en cuenta cómo es que nuestra conducta influye sobre la de la otra persona, tanto para actuar de una manera socialmente apropiada como para intentar persuadir o influenciar el estado mental del otro.

La cognición social se relaciona con el resto de las capacidades cognitivas con el objetivo último de guiar nuestra vida en sociedad, con estrategias a veces involuntarias y automáticas y muchas veces debajo de los niveles de nuestra conciencia.

En el famoso cuento de Edgard Allan Poe,  La Carta Robada, el célebre detective Auguste Dupin descubre el enigma que un batallón de policías no había podido resolver. ¿Cómo lo logró?, le preguntan asombrados. Él les explica que hizo simplemente lo que una vez vio hacer a un niño que adivinaba una y otra vez en qué mano sus compañeros tenían escondida una bolita: saber que el otro puede pensar y sentir distinto a uno, comprenderlo y actuar en consecuencia.

En mayor o menor medida, de eso se trata ser humano.

http://www.facundomanes.com @ManesF

Fuente : http://www.clarin.com/edicion-impresa/facetas-cerebro-social_0_980902021.html

Editado por : Raquel Ferrari

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